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jueves, 26 de noviembre de 2009

¿Gripe?


En 1924 un médico llamado François Boisent enumeró una a una todas las anomalías físicas y mentales que se producen cuando una persona se enamora.
Al principio, afirmaba Boisent, el enamoramiento tiene numerosas similitudes con procesos gripales: estado febril, dilatación de pupilas, palpitaciones, sudoración, temperatura alta y disminución de pensamiento periférico.
El mal de amores cursa en los primeros días como un catarro pero a lo bestia, hasta que el paciente se habitúa a la presencia de la persona amada.
Después los síntomas en lugar de remitir, como sucede en los procesos gripales, se multiplican.
El enamorado pierde el apetito, pasa las noches en vela con gran ansiedad y se entrega al aislamiento y la soledad y aunque el paciente sabe lo que le está pasando no hay antibiótico ni antigripal que le alivie.
La vida sin la persona amada se convierte, entonces, en un infierno.
En función del organismo afectado su periodo de recuperación puede ser de unos días o convertirse en una enfermedad crónica, un desasosiego para toda la vida

lunes, 9 de noviembre de 2009

Si supieras....


Y me siento estúpida. Sin solución. Si te dejo ir, no creo que hagas nada para volver. Vas a pensar que es lo mejor. Si te sigo esperando, si te sigo buscando, sé que te gusta. Pero me siento estúpida. Sé que me quieres cerca, pero quiero que hagas algo para que me quede cerca. Si pudiera hacer desaparecer el pasado, mi dolor. Mis desilusiones. Si pudieras espantar mis miedos, secar mis lágrimas y darme un nuevo aire. Si pudiera ser quien te rescate, quien te haga sentir que se puede. Si pudiera creer en ti. Si tan solo pudieras ver un poco lo que hay en mí. Si el destino nos volviera a unir. Si la distancia no existiera. Si pudiéramos fundirnos en un abrazo eterno y dejar atrás nuestras tristes historias. Si nuestro presente fuéramos nosotras, y no la nostalgia de otros momentos. Si me quisieras más de lo que tengo miedo que me quieras. Si sirviera de algo estas fuerzas y estas ganas. Si la voluntad pudiera llevarme a tu lado. Si supieras que te busco, día y noche. En cualquier lugar. Si supieras que eres mi primer pensamiento del día y mi último antes de dormir. Si supieras que necesito soñarte y abrazo mi almohada pretendiendo tu cuerpo a mi lado. Si supieras la desesperación correr por las venas y la necesidad de tu calor que me hace temblar el pulso. Si supieras que extrañarte duele en la garganta, en los músculos, en la piel y en los poros. Si supieras más de mí.

.No es que no te quiera, sino más bien lo que pasa es que vengo teniendo la sensación de que tú ya no me quieres a mí, y eso me carcome el alma.