
Según Elizabeth Klüber Ross, cuando alguien se va o sufrimos su ausencia, pasamos por cinco diferentes etapas de duelo: La primera es la negación, porque la pérdida es inaceptable; no podemos imaginar que sea cierto. Luego nos enfadamos con el mundo, con los demás y con nosotros mismos y después rogamos, suplicamos... ofrecemos todo lo que tenemos, ofrecemos nuestra alma y la cambiaríamos por un día más. Cuando la negación ha fallado y la rabia es demasiada para contenerla caemos en la depresión, desesperación, hasta que finalmente tenemos que aceptar que hicimos lo que pudimos y le dejamos ir. Dejamos que se marche y pasamos a la aceptación.


