>VER SUMARIO

-->

sábado, 24 de octubre de 2009

Lo que quiero decir.


La vida hoy me puede sonreír, apenas tengo un sitio a donde ir, hoy tengo un mundo a mis pies.
También quisiera hacerte comprender que en un instante lo puedo perder, dependo de ti.
Y aunque tengo todo lo que anhele, me faltaba algo, aun no se que, si no estas conmigo me muero en soledad y todo me da igual.
Lo que quiero decir es que nada soy sin ti, que nunca fui tan feliz, en mi mundo de locura me reflejo en tu hermosura cuando hacemos el amor tu y yo.
A veces miro a mi alrededor, soporto la saliva del rencor, odio, envidia y dolor.
Un beso calma todo mi interior, me da la paz, la fuerza y decisión para seguir aquí.

viernes, 23 de octubre de 2009

Que te necesito...


¿Por qué? ¿Por qué me haces esto? ¿Es que no entiendes lo que duele, hasta qué punto me haces daño? No, tú no entiendes lo que significa esa palabra. Te gusta confundirme, pero ¿Por qué? ¿Por qué lo haces? Solo quiero que me respondas, ¿Es que no ves que por mucho daño que me hagas yo voy a seguir queriéndote como una puta gilipollas?, que por mucho que quiera odiarte mi corazón necesita abrazarte... ¿Es que no entiendes que te necesito? Que te necesito para respirar, que necesito a cada poro de tu piel para sentirme viva y que me muero si tus ojos dejan de ser mis ojos? No seas tan cobarde y admite de una puta vez lo que sientes, porque sé que sientes algo por mí, algo grande, pero eres una imbécil que preferiría morirse antes de aceptarlo, antes de admitir que soy la razón por la que te levantas todas las mañanas, pero también la razón por la que no te quieres despertar. No me hagas más daño joder, y no te lo hagas a ti ¿Por qué tienes esa manía de hacer difícil lo fácil? Nunca lograré entenderlo...

martes, 20 de octubre de 2009

No vuelvas, por favor.


Lloré hasta sentir las lágrimas secarse en mis dedos. Lloré hasta respirar hondo y darme cuenta de que ya nadie me hacía bien. Lloré hasta entender que estaba sola y desprotegida en este lugar. Lloré hasta perder la conciencia y sentirme completamente inútil. Lloré, porque comprendí que nada era capaz de hacerme sentir viva y, hasta a veces, poder arrancarme una sonrisa; nada podía ser tan sorprendente y real al mismo tiempo. Lloré porque sentí tu ausencia, esa que hasta ese día nunca había sentido, y por fin logré darme cuenta de que, en realidad, aunque me cueste aceptarlo, no es culpa de nadie ni de nada lo que me sucede. Lloré, porque por primera vez en mi vida me sentí realmente sin apoyo, sin amigos, ni nadie a quien recurrir cuando la soledad corta mis palabras y ahoga mi respiración, gozando una dulce venganza de mis errores y tropiezos. Y fue así como me ví de nuevo en esta habitación tratando de recordarte, recogiendo los pedazos de tu boca, armando de a poco tu risa y sepultando otras voces, para poder entre ellas distinguir tus susurros; y sin querer entenderlo, cuando ninguna de las fichas encajaba, entendí que te había perdido y que además, había olvidado tantos sueños y tantos recuerdos felices. Lloré, porque sólo tenía viejos recuerdos, algunas imágenes borrosas de las que casi no distinguía tu lejana y triste mirada. Lloré hasta creerme feliz por un instante, hasta que sin motivos empecé a reír sin parar, sin llegar a entender completamente que estaba haciendo. Lloré hasta verte al lado mío, secando con tanto amor mis lágrimas, tratando de aliviar mí llanto. Lloré, porque de alguna manera me estaba resignando a seguir cada minuto y cada segundo sin tu compañía. Lloré porque creía sentirme fuerte y comprendí que tú me dabas esa fuerza capaz de hacerme sentir el aire rozar con mis labios; lloré porque nunca te diste cuenta de que todo lo que hacía era solamente por tí, porque nunca sentí que mi esfuerzo era suficiente para que te sintieras orgullosa de mí. Lloré, porque vivía cada día sin vivirlo, creyéndome feliz, convenciéndome de que todo lo que hacía estaba bien. Vivía sólo para entregarte miradas, mis energías, mi vida en un segundo y poder sonreír al saber que te quedarías sólo por mí. Y después de eso, volví a entender que cada cosa que hacía era inútil, que a nadie le importaba verdaderamente lo que hacía o dejaba de hacer. Y lloré, para descargar de una vez por todas, todo el dolor que me ocasionaba sentirme tan poca cosa, de pronto me había olvidado de cómo era sentirse orgullosa de una misma, lloré porque te extrañaba y no podía hacer nada para recuperarte. A pesar de mis intentos siempre hay algo que supera mis fuerzas y me derriba haciendo caer una y otra vez de la misma forma, en el mismo lugar, lastimando mi dignidad. Fue así, que al saber que te habías ido perdí todas las ganas de seguir; tal vez me acostumbré demasiado a tenerte cerca y a que me transmitieras cada día un poquito de tu filosofía, porque de cada día hacías una historia diferente. Antes de que llegaras no confiaba en nadie, ni siquiera en mí, y la verdad es que siempre supe que algún día te iba a perder, porque lo bueno nunca dura mucho (al menos para mí) y lloré como tantas otras veces, a escondidas, para no defraudarte. Lloré, porque te necesitaba más que nunca, más que siempre y la noche apenas comenzaba. Y ahora quiero dejar de llorarte por eso te pido que NO vuelvas a aparecer, no lo hagas por favor, sabes que me matas con una palabra y aún así sigues igual, apareciendo cuando quieres. haciéndome creer que te interesa el como este o como deje de estar, no quiero que lo sepas, no quiero que lo sepa nadie...Quiero olvidarme de que alguna vez te quise tanto que me dejé la vida y quiero volver a vivir, quiero volver a tener luz en los ojos y dejar de estar encerrada en baños, dejar de estar con una puta careta como antes de conocerte, no quiero enfrentarme a ninguna realidad, entiéndelo y entiéndeme, tú tienes tu vida y tu historia, déjame, por favor, déjame y para siempre, pero de verdad.No me hagas más daño ¿Vale?, no lo hagas. No quiero aguantarlo más.
Y no puedo más.
Déjame olvidarte....
Déjame creer odiarte
.

lunes, 19 de octubre de 2009


"Te garantizo que habrá épocas difíciles y te garantizo que en algún momento una de las dos o las dos, querremos dejarlo todo, pero también te garantizo que si no te pido que seas mía me arrepentiré durante el resto de mi vida, porque sé en lo más profundo de mi ser que estás hecha para mí."

viernes, 16 de octubre de 2009

Soy.


No vaciles nunca cuando te pregunten ¿Quién eres? Aunque no sepas contestar. El dudar ante tal pregunta hace que al final no sepas responderla, ni siquiera cuando la pregunta te la haces tú mismo.

Soy lo que ves y un cuarenta por cierto de paranoias. Soy lo que ves y muchos sentimientos mezclados. Parto desde la nada buscando un todo que sepa complacerme. No sé mucho de nada y sé poco de casi todo, para que te enteres. Aunque me veas bajar la guardia tengo suficiente fuerza verbal, física no del todo, para dejarte KO. Soy cientos de principios no acabados. Seguramente nunca daré un giro a la historia, ni tampoco gané millones por el hecho de que mi teclado siempre esté desgastado de tanto utilizar las letras para tonterías como esta. Mis huellas sobrevivirán siempre del hecho de que alguien esté dispuesto a pararse a leerlas, y morirán del asco cuando alguien con menos inteligencia que yo las utilice como suyas en un acto de hipocresía. Cuando deje de ser, el mundo será igual de patético, la gente seguirá muriendo de hambre mientras otros anormales se bañan en piscinas de billetes hechos de su propia farsa. Los principios básicos no cambiarán, tienes que ser tú mismo cuando toda una sociedad va en contra de eso. A los humanos nos seguirá gustando el morbo de ver o leer sobre desgracias de otras personas, sólo para mirar a nuestro propio ombligo y decir que tampoco estamos tan jodidos.. Nadie volverá a morir por sus ideales, los chafarán como ya lo hacen ahora. Seguiremos haciendo zapping mental cuando alguien nos diga algo que nos puede herir, que no queremos escuchar. Conduciremos hasta que no queden señales de stop, hasta que ya no haya reglas a las que saltar. Volveremos a pensar que quizá mañana cualquier otra generación heredera de toda esta mierda sepa limpiarla. Supongo que eso soy, parte de un puzzle donde las piezas hace tiempo han dejado de encajar. Soy de una estúpida generación de cenicientas sin hadas madrinas ¿cómo van a esperar a un príncipe?. Soy de una generación de príncipes azules de la mano de hermanastras horribles. Donde nadie con un poco de sentido de la razón sigue la corriente, sólo los peces muertos la siguen ¿verdad? Soy quien aún hoy se permite levantar los pies del suelo por momentos y creer que por más alto que sea este muro el cielo es más alto, siempre lo es.

lunes, 12 de octubre de 2009

Ingenuos


Los días de fracasos me dejan sin aliento. No lo entiendo. No comprendo por qué antes de dejar la mente en blanco espero cruzar el puente con una sonrisa. O esperar que alguna puerta se abra antes de lo previsto. Suelo creer que estoy jugando a aquel juego infantil en el que nunca mantenía el equilibrio más de cinco segundos. Con los brazos estirados. No conseguía mantenerme en equilibrio porque me apresuraba demasiado. No me paraba a mirar el suelo y miraba al frente. Creía estar volando mientras observaba las nubes. Confundiendo mis brazos con alas. Será que no dejamos de lado del todo aquellas viejas costumbres que de niños nos hacían llorar. Será que todavía algunos conservamos parte de nuestra ingenuidad.