Tú no te cansas de bares, de besos sin nombre, de no ver el amor entre tantos amores. No te cansas de amantes de temporada y caricias aceleradas. Te hablo de esas noches que dejan el arrepentimiento del día siguiente cuando la vida ya no huele a su perfume, sino a despojos y desencanto. Es así.
Tú ya no vas a ser tan bonita como anoche, y quizás ni esperes un "te-llamaré".
La belleza pasará de largo y no pienses que el paso de su cuello por tu almohada dejará huella. Ni huella visible te va a quedar de esas noches en que duermes acompañada pero sola, con alguien pero sola.
Y entonces, al día siguiente te ves queriendo huir pero sin saber de qué y entonces lo entiendes: ningún viaje fugaz entre unas piernas puede darte eso que buscas. Sí. Es entonces cuando realmente entiendes que el amor consiste en una cara donde quedarse a vivir.
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