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domingo, 12 de junio de 2011

Desenredate de mí, por favor.


Recuerda el día en que me regalaste tu corazón y yo me arranque el mío sin anestesia. Hoy te pido que me lo devuelvas y tú dices eso de "Santa Rita, Rita.."
Hice de todo porque quería ser tu colchón de por vida. Para que durmieras abrazada a mí, sintiendo mi corazón latir bajo tu costado, y las venas donde circulaban cada una de las gotas de sangre que hubiera dado por ti. Me dolían los labios y no de poner sonrisas falsas, y al final acababa con quemaduras metafóricas por pasearme toda la noche de puntillas mientras tú dormías.
Fui tonta, lo sé y lo asumo, pero tú no fuiste más lista que yo. Tú mañaneabas conmigo igual que yo contigo. No era invierno aunque fuera hiciera un frio de mil demonios. Nunca era invierno a tu lado, ¿te acuerdas? Fuiste tú quien me dijo: "quiero que me lo digas todas las mañanas, todas las noches".
Te pedí a gritos que me complicaras la vida. ¿Y ahora que queda de aquello? El rastro de un "querernos", que se transformo a base de frases en "seremos" y que ahora solo dice: "podemos ser amigas". Cuéntame otro cuento chino, por favor

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