>VER SUMARIO

-->

miércoles, 22 de junio de 2011

.


No me gustan las despedidas, así que hasta luego.

domingo, 12 de junio de 2011

Desenredate de mí, por favor.


Recuerda el día en que me regalaste tu corazón y yo me arranque el mío sin anestesia. Hoy te pido que me lo devuelvas y tú dices eso de "Santa Rita, Rita.."
Hice de todo porque quería ser tu colchón de por vida. Para que durmieras abrazada a mí, sintiendo mi corazón latir bajo tu costado, y las venas donde circulaban cada una de las gotas de sangre que hubiera dado por ti. Me dolían los labios y no de poner sonrisas falsas, y al final acababa con quemaduras metafóricas por pasearme toda la noche de puntillas mientras tú dormías.
Fui tonta, lo sé y lo asumo, pero tú no fuiste más lista que yo. Tú mañaneabas conmigo igual que yo contigo. No era invierno aunque fuera hiciera un frio de mil demonios. Nunca era invierno a tu lado, ¿te acuerdas? Fuiste tú quien me dijo: "quiero que me lo digas todas las mañanas, todas las noches".
Te pedí a gritos que me complicaras la vida. ¿Y ahora que queda de aquello? El rastro de un "querernos", que se transformo a base de frases en "seremos" y que ahora solo dice: "podemos ser amigas". Cuéntame otro cuento chino, por favor

jueves, 2 de junio de 2011

Vive.

Ya perdoné errores casi imperdonables. Intenté sustituir personas insustituibles y olvidar personas inolvidables. Ya hice cosas por impulso. Ya me decepcioné de personas que pensé que nunca me decepcionarían. Pero también yo decepcioné a alguien. Ya abracé para proteger. Ya reí cuando no podía. Ya hice amigos eternos. Ya amé y fui amado, pero también ya fui rechazado. Ya fui amado y no supe amar. Ya grité y salté de tanta felicidad. Ya viví de amor e hice juramentos eternos, pero fallé muchas veces. Ya lloré oyendo música y viendo fotos. Ya llamé sólo para escuchar una voz. Ya me apasioné por una sonrisa. Ya pensé que me moriría de tanta tristeza. Tuve miedo de perder a alguien muy especial (y lo acabé perdiendo), pero sobreviví, y todavía vivo.
No paso por la vida y usted tampoco debería pasar: VIVE, es bueno ir a la lucha con determinación. Abrazar a la vida con pasión. Perder con clase y vencer con osadía. Porque el mundo pertenece a quien se atreve.
Y la vida es mucho para ser insignificante.

martes, 31 de mayo de 2011

Y hoy me dio por escupir palabras.

Echo de menos quererte, a solas. Que te vuelvas al mar de siempre, de yo hacer mal las cosas. Que me muerdas el hombro, más que nada, echo de menos quererte. Llamarte bonita, y que no te dieras ni cuenta, porque aunque tú no lo sepas, nos decíamos muchísimas cosas, y nos tumbábamos mil veces, y me perseguías con besos hasta el dormitorio, aunque no te dabas cuenta, hasta te grité por no quererme, y tú me querías cuando no te gritaba. Aunque no lo sepas, te encerré en mi cama, con sábanas color cyan, y te besé mil veces, me follé a tu mente, a tus labios. y aunque tampoco lo sepas,
yo, me enamoré de ti, de repente. Y ni tú ni nadie, lo supo nunca.

Sucede que...

Sucede que te echo de menos, y creo que lo hago desde la primera vez que me tocaste. Y sé que te echaré de menos siempre, aunque siempre es demasiado, hasta cuando me olvides seguiré echándote de menos, aunque no lo entienda ni lo recuerde. Lo haré hasta que este sol se derrita del todo. Lo seguiré haciendo más allá de mi posibilidad de querer, a ti o a quién sea. Pero no sólo te echo de menos a ti, aunque te dedique esta parte, ¿Ves cómo te echo de menos? Quiero decir que creo que echo de menos a todas las sensaciones que he vivido alguna vez, y quizá sí sea una locura, pero es tan jodidamente bonito que me hace ponerme tierna, o será que hoy llueve y estoy sincera. Pero es eso, echo de menos a todo cuanto puedo hacerlo. Y estoy casi anestesiada porque creo que alguien también me echa de menos, y me da igual que no seas tú, necesito que lo hagan ahora y estoy terriblemente segura de que lo hacen. Aunque no me lo diga, esas cosas se saben, como sabrás algún día que lo hago por ti, y entenderás esa sensación. Echo de menos una de esas sonrisas o un beso de esos, y que se me quite la tontería de golpe, que me plante los pies en la tierra cuando podría estar lejos de ella, que los mantenga tan aferrados que apenas pueda darme cuenta de que no lo hago yo misma. Aunque cuando lo diga así suene absurdo, absurdo del todo sería no hacerlo.

lunes, 30 de mayo de 2011

Puede que me esté volviendo loca.

No sé muy bien por qué te estoy escribiendo esto si me había jurado a mí misma que no volvería a hacerlo, que no volvería a pensar en ti. No sé ni siquiera por qué me dirijo a ti si sé que en realidad nunca vas a leer esta absurda carta, porque sé que no la vas a leer… y puede que sea eso lo que me motive a plasmar mis sentimientos en un papel, que aunque me muera de ganas por compartirlos contigo, sé que van a ser sólo para mí. Así me aseguro de que nadie más que yo conozca lo que realmente me grita el corazón cuando te tengo cerca, cuando pienso en ti, cuando recuerdo tu aroma; así me hago fuerte, así me evito sufrir…o eso creo. Siempre pienso que alejarme de ti me ayudará a olvidarte, pero el tiempo pasa y me doy cuenta de que eso es imposible. Nada, nada, nada… nada que lo que haga o deje de hacer…. por mucho que lo intente no voy a lograr borrar tu nombre de mi corazón. Y es que a cada paso que doy me tiemblan las piernas porque te imagino a mi lado, el ritmo de mis pulsaciones se acelera cuando creo verte en esa esquina cerca de mi casa, me quedo sin aliento cuando oigo un timbre de voz que me recuerda al tuyo, me despierto y siento rabia por demostrar más valentía en mis sueños que en esta paradójica realidad, el viento besa mi cara y yo me estremezco y, en mi soledad, le grito “te quiero” a la nada. Hay veces que me ilusiono imaginando que alguna vez me has querido, creyendo que podríamos haber sido felices si los demás nos lo hubieran permitido, y otras me lamento y me hago daño a mí misma cuando pienso que lo único que querías era desquiciarme. Por muchas vueltas que le dé no encontraré las respuestas a todas estas cuestiones que dan vueltas por mi mente, nunca llegaré a averiguar si ese era o no tu propósito, pero sí que puedo afirmar que me estoy volviendo loca… por ti.

martes, 17 de mayo de 2011

Ciclos.

Decidí escribir un punto final a la palabra melancolía, tachar la primera y el resto de alfabeto que formara tu nombre. Me prohibí volver a sustituir tu nombre por un pronombre. Es tan sólo un simple protocolo de buenos hábitos. Sé que suena dramático, pero quizás deba replantearme si tengo un problema.
No sé a quién escribo, qué me importa, nunca tuve mucha lógica, me engañaron con mi mayor arma, y acepté la mentira aun siendo lo peor que asumo.
No sé quién eres, tampoco sé quién soy yo, pero sigo dándote juego, soy una promesa perfecta de la palabra contradicción. Te mentiría si te dijera que no te miento, pero no me malinterpretes, es que no acostumbro a decir la verdad, aunque a decir verdad creo que ahora mismo estoy mintiendo. Pero no mentiría si te deseara que sean buenas tus noches, o sobre todo, hoy tu día. Pero no te las deseo, no te deseo absolutamente nada. Me limitaré a fingir que no importa que este día se tache del calendario, y volveré a mi dulce rutina, con mi NADA y con mi NADIE.
Mi vida ya no está sujeta a cambios, está totalmente independiente, me has marcado la palabra indiferencia en la cara. Y si te escribo a ti, no es porque te eche de menos, ni porque quiera que vuelvas. Te escribo a ti, porque eres responsable del reverso de mi etiqueta, porque esa ausencia de nuestros días, se convierte un recuerdo dulce. Y al final me desvío del tema. Por eso ya no puedo escribir, me corrijo, no es que no pueda, es que no puedo escribir sin que mis palabras sigan acentuándose pidiéndote a gritos que vuelvas.
Dejo esto suspendido, porque siempre empezamos por el final y acabamos por el principio... Cíclate, es un ciclo, termina donde empezaste. Por eso vuelvo, para después volver a volverme a ir.