domingo, 30 de enero de 2011
La putada.
La putada no es que te vayas. La putada es que me enciendes y pasas de mí y ya sabes que eso puede volver loco a cualquiera. Como no tener nada en común y que aun así nos valga. Que no te guste leer, pero seas tú. Y que aprendas rápido. Y que te importe si la gente mira, y a mí... a mí me dé igual. Y salir un momentito a hablar y besarnos durante dos horas. Por favor, dos horas más. Que no respondas a los mensajes, ni si quiera a los que has prometido. O que vengas a casa y me calles la boca, porque he dejado de apostar. Por gilipollas. Habrán otras noches, ¿verdad? No me lleves a más plazas con nombre de canción, ni me ates las manos cuando me quiero marchar. No me digas que me quede, joder, si me vas a olvidar.
Ella.
Aquella chica de los ojos marrones se convirtió en mi pero y en mi porqué. Ella era la persona que mejor sabía hacer realidad mis sueños anudando hilos rojos a mis dedos. Mis ojos buscaban los suyos para contar amaneceres. Con ella comía a escondidas. Mi cámara se hizo amiga de su sonrisa y se acostumbró a hacerle fotos para que las colgara en mi pared (o en mi cabeza). Mi virtud y mi defecto. La mejor de las formas de dar la vuelta al mundo sin movernos de una cama. Ella era un millón de sensaciones más una. Como unas sábanas fresquitas que huelen a suavizante. Como escuchar tu canción preferida en una emisora desconocida. Como un beso inesperado en el párpado izquierdo. Una canalla entre mis dientes. Ella era mi ciudad circular donde siempre, siempre, siempre, era verano. Ella fue sueño, viví con ella ahí siempre, hasta que desperté.
Ella era, es y será mi secreto. Por eso me pierdo entre las letras de su nombre.
Ella era, es y será mi secreto. Por eso me pierdo entre las letras de su nombre.
viernes, 28 de enero de 2011
Me salen chichones de pensarte...
Antes de poner en duda una sola de mis palabras dime cuándo te he mentido, porque puedo equivocarme pero no te engañaría. Puedo girar bastante más deprisa de lo que luego tardo en equilibrarme. Puedo maltratarlo todo aunque lo quiera.
Hay cuando no tengo nada y puedo con todo y hay cuando no puedo con nada y, además, no lo quiero. Puedo escribir páginas y páginas de mentiras en primera persona que nada tengan que ver con mi alma, ni con el alma de mi karma, ni con nada de nada.
Que cada kilómetro a la espalda le resquebraja a cada uno de una manera distinta el espejo, y yo sólo voy dejando aquí y allá pruebas inexactas de lo que siento y hay veces que ni eso.
Te juro que hay veces que ni eso.
Golpear y resbalar indistintamente de piel a pared moratones vitalicios y memoria, y cada herida es un misterio, y ¿qué quieres que te diga? tampoco procuro entenderlo.
Y entre lágrimas te dices “no que va, o bueno, puede que sí” y al día siguiente a la distancia le soplas me salen chichones de pensarte, y eso que esta vez sí que miraba por dónde iba pisando
Porque "Se mira pero no se toca" equivale a "Se siente pero no se entiende".
En cuanto a tentación y a sentimientos se la traemos bastante floja, te lo aseguro por experiencia.
Al infierno ser uno mismo, a riesgo de caer en picado y parar siempre en el intento, porque la vida sin peligro es como el mundo sin ... el mundo.
Y esto es sólo el delirio en ayunas de nuestras intenciones reflejadas en algo más que el nada que de repente gana al todo.
Soy sólo eso, soy sólo reacción, estoy aquí de rebote, y de mayor quiero ser instinto.
Aquí me tienes, tomo prestada la mitad de tu pasado para derrochar innecesariamente cariño porque es como yo, inútil, pero a veces merece la pena.
En el fondo mentimos como cosacos diciendo que en vez de evitar hundirnos, nos place la deriva y que, va en serio eso de que estamos loca y alegremente confundidos y tememos poquito más que la inseguridad pero en fin.
Antes, mucho antes, de jugar a querer me acuerdo de situaciones escandalosamente aburridas. Antes de ponernos a hablar como si leyésemos todos los días los periódicos, me leí y memoricé tus cicatrices.
Y que…si no estás, del verbo estar con mayúsculas, me quemo. He aprendido a trompicones un montón de tonterías y a pescozones a besarte, en sueños, entre sobredosis de caricias. He jugado a destroquelar tus opiniones invirtiendo mi tiempo y a electrocutarte el peinado y a limarte a arañazos, he jugado a jugar contigo y me has ganado y ha habido veces en las que no estaba jugando pero jugaba a que no te dieses cuenta.
He subido a lo más alto sólo porque luego la hostia iba a ser mayor.
Me he mojado cuando hizo falta mojarse y ya ni eso.
He renegado del mundo hasta tal punto que me cuesta volver aunque sea para encontrarte.
En fin, que sé yo, pero puede que esto que te escribo sea saber que quizás soy capaz de resucitar.
Piénsalo.
Hay cuando no tengo nada y puedo con todo y hay cuando no puedo con nada y, además, no lo quiero. Puedo escribir páginas y páginas de mentiras en primera persona que nada tengan que ver con mi alma, ni con el alma de mi karma, ni con nada de nada.
Que cada kilómetro a la espalda le resquebraja a cada uno de una manera distinta el espejo, y yo sólo voy dejando aquí y allá pruebas inexactas de lo que siento y hay veces que ni eso.
Te juro que hay veces que ni eso.
Golpear y resbalar indistintamente de piel a pared moratones vitalicios y memoria, y cada herida es un misterio, y ¿qué quieres que te diga? tampoco procuro entenderlo.
Y entre lágrimas te dices “no que va, o bueno, puede que sí” y al día siguiente a la distancia le soplas me salen chichones de pensarte, y eso que esta vez sí que miraba por dónde iba pisando
Porque "Se mira pero no se toca" equivale a "Se siente pero no se entiende".
En cuanto a tentación y a sentimientos se la traemos bastante floja, te lo aseguro por experiencia.
Al infierno ser uno mismo, a riesgo de caer en picado y parar siempre en el intento, porque la vida sin peligro es como el mundo sin ... el mundo.
Y esto es sólo el delirio en ayunas de nuestras intenciones reflejadas en algo más que el nada que de repente gana al todo.
Soy sólo eso, soy sólo reacción, estoy aquí de rebote, y de mayor quiero ser instinto.
Aquí me tienes, tomo prestada la mitad de tu pasado para derrochar innecesariamente cariño porque es como yo, inútil, pero a veces merece la pena.
En el fondo mentimos como cosacos diciendo que en vez de evitar hundirnos, nos place la deriva y que, va en serio eso de que estamos loca y alegremente confundidos y tememos poquito más que la inseguridad pero en fin.
Antes, mucho antes, de jugar a querer me acuerdo de situaciones escandalosamente aburridas. Antes de ponernos a hablar como si leyésemos todos los días los periódicos, me leí y memoricé tus cicatrices.
Y que…si no estás, del verbo estar con mayúsculas, me quemo. He aprendido a trompicones un montón de tonterías y a pescozones a besarte, en sueños, entre sobredosis de caricias. He jugado a destroquelar tus opiniones invirtiendo mi tiempo y a electrocutarte el peinado y a limarte a arañazos, he jugado a jugar contigo y me has ganado y ha habido veces en las que no estaba jugando pero jugaba a que no te dieses cuenta.
He subido a lo más alto sólo porque luego la hostia iba a ser mayor.
Me he mojado cuando hizo falta mojarse y ya ni eso.
He renegado del mundo hasta tal punto que me cuesta volver aunque sea para encontrarte.
En fin, que sé yo, pero puede que esto que te escribo sea saber que quizás soy capaz de resucitar.
Piénsalo.
miércoles, 19 de enero de 2011
Dicen...
-Dicen que si ves una estrella fugaz puedes pedir un deseo.
-Yo no creo en eso. No creo en los deseos ni en los milagros, no creo en la astrología ni en el destino. No creo en la suerte ni en el karma, ni en las miradas, ni siquiera en las oportunidades. No creo en las mentiras y tampoco en las verdades, para ser sincera. No creo en los tequieros ni en el olvido. No creo en los reyes magos ni en el ratoncito Pérez y dudo que Dios exista. No creo en los príncipes azules y tampoco en las hadas. No creo en las casualidades y para mí siempre que dije un espérame para aquella persona fue una invitación para salir corriendo. No creo en los fantasmas aunque a veces por la noche les tengo miedo. No creo en las esperanzas ni en los hermanos astrales. No creo.
-Entonces... ¿en qué crees?
-Yo no creo en eso. No creo en los deseos ni en los milagros, no creo en la astrología ni en el destino. No creo en la suerte ni en el karma, ni en las miradas, ni siquiera en las oportunidades. No creo en las mentiras y tampoco en las verdades, para ser sincera. No creo en los tequieros ni en el olvido. No creo en los reyes magos ni en el ratoncito Pérez y dudo que Dios exista. No creo en los príncipes azules y tampoco en las hadas. No creo en las casualidades y para mí siempre que dije un espérame para aquella persona fue una invitación para salir corriendo. No creo en los fantasmas aunque a veces por la noche les tengo miedo. No creo en las esperanzas ni en los hermanos astrales. No creo.
-Entonces... ¿en qué crees?
lunes, 17 de enero de 2011
La mala costumbre...Y un te echo de menos

Y es que tengo la mala costumbre de recordar las pequeñas plazas, a las que me llevabas hace años. Y nos tirábamos al suelo y comíamos cualquier guarrada, pasábamos el tiempo y no nos importaba volvernos locos, o un poco más cuerdos. O todo a la vez y nunca nada.
Y luego volvían los tiempos de Enero, el bus esperando, aquel me duele la cara de ser tan guapo de Hombres G, los abrazos de no-despedida que jamás supe darte.
El frio de esta ciudad, las curvas, las montañas rusas, los volveré...
Voy a cerrar los ojos y a creérmelo, creérmelo como si fuese ayer, creérmelo un poco, como si aún nos pudiésemos entender con una mirada, para que me dé tiempo a abrazarte por detrás y quedarme ahí. Como si volviese a tener 10 años. Que el desastre pase de largo.
viernes, 7 de enero de 2011
Intentas cambiar de estrategia cada dos días, piensas que así todo se borrará,
no ha pasado nada, y nadie te declara culpable, pero siempre estoy yo, aquí,
muerta de frío para analizar cada parpadeo, ponerle nombre y dejarlo temblando.
No te das cuenta de que no hay nadie tan atento a ti, tan entregado a ti como yo, y me da realmente igual que no lo valores, no lo merezcas, me da igual, lo hago sin poder evitarlo.
Te advertiré con disimulo, que pares o te acabarán cosiendo a puñales, y créeme que no estoy encajonada a ningún amor que cale hasta los huesos (a eso ya renuncié hace tiempo), solo intento, ya que yo de mí ya no puedo cuidar, cuidar de ti, es mi segunda prioridad, no por el aprecio que te tengo, sino, porque en ti se fue un tanto por ciento de mí y he de hacer algo para que no desaparezca.
Ahora eres caos, no se adivina nada en ninguna de tus sonrisas, no dicen nada, y nada es nada, es toda la verdad.
Pretendes enterrar tus ganas en la arena de bocas ajenas, sin comprometerte con nada, porque nada, ya lo ha hecho mal, sin tener que gastar ninguna oportunidad.
Quizás te has cansado de transparencias y quieres vivir en secreto, para mí no hay secreto.
Te he visto, en sueños, despertar, con los ojos medio abiertos, y sonreír (en ese momento, sería capaz de enamorarme de ti). Te he visto, otra vez en sueños, desayunar tostadas frías que aún gozaban de sabor, y he sentido como temblabas de frío, para mí no hay secreto.
Ahora eres como esas personas que se han cansado de su vida, que no saben por donde cogerse, porque han cometido tantos errores que no se tragan, así fui yo y así eres tú ahora.
Siento comunicarte que no hay solución, no hay besos, no hay buenos días ni buenas noches, y mucho menos tendrás buena suerte. Solo te queda levantarte por las mañanas, coger el mp3 y sonarte unas cuantas veces, sin motivos, sólo con la esperanza de que alguien te rescate de forma definitiva del charco dónde te has metido tú solita, alguien que no haya conocido tu pasado, y menos conozca tu presente, alguien que tenga la capacidad de quererte con todo lo que eres y sin nada de lo que tienes.
Tú te has servido como yo, de la buena fe. Ahora, te ha pasado la factura y no es de tu agrado, trágatela como puedas, pero no intentes vomitarla, porque acabarás más llena de mierda de lo que estás.
no ha pasado nada, y nadie te declara culpable, pero siempre estoy yo, aquí,
muerta de frío para analizar cada parpadeo, ponerle nombre y dejarlo temblando.
No te das cuenta de que no hay nadie tan atento a ti, tan entregado a ti como yo, y me da realmente igual que no lo valores, no lo merezcas, me da igual, lo hago sin poder evitarlo.
Te advertiré con disimulo, que pares o te acabarán cosiendo a puñales, y créeme que no estoy encajonada a ningún amor que cale hasta los huesos (a eso ya renuncié hace tiempo), solo intento, ya que yo de mí ya no puedo cuidar, cuidar de ti, es mi segunda prioridad, no por el aprecio que te tengo, sino, porque en ti se fue un tanto por ciento de mí y he de hacer algo para que no desaparezca.
Ahora eres caos, no se adivina nada en ninguna de tus sonrisas, no dicen nada, y nada es nada, es toda la verdad.
Pretendes enterrar tus ganas en la arena de bocas ajenas, sin comprometerte con nada, porque nada, ya lo ha hecho mal, sin tener que gastar ninguna oportunidad.
Quizás te has cansado de transparencias y quieres vivir en secreto, para mí no hay secreto.
Te he visto, en sueños, despertar, con los ojos medio abiertos, y sonreír (en ese momento, sería capaz de enamorarme de ti). Te he visto, otra vez en sueños, desayunar tostadas frías que aún gozaban de sabor, y he sentido como temblabas de frío, para mí no hay secreto.
Ahora eres como esas personas que se han cansado de su vida, que no saben por donde cogerse, porque han cometido tantos errores que no se tragan, así fui yo y así eres tú ahora.
Siento comunicarte que no hay solución, no hay besos, no hay buenos días ni buenas noches, y mucho menos tendrás buena suerte. Solo te queda levantarte por las mañanas, coger el mp3 y sonarte unas cuantas veces, sin motivos, sólo con la esperanza de que alguien te rescate de forma definitiva del charco dónde te has metido tú solita, alguien que no haya conocido tu pasado, y menos conozca tu presente, alguien que tenga la capacidad de quererte con todo lo que eres y sin nada de lo que tienes.
Tú te has servido como yo, de la buena fe. Ahora, te ha pasado la factura y no es de tu agrado, trágatela como puedas, pero no intentes vomitarla, porque acabarás más llena de mierda de lo que estás.
jueves, 6 de enero de 2011
Tengo un plan...
Mi plan es mirarte y aprenderme de memoria cómo eres...
Hablarte y escucharte para construir con tus palabras un puente indestructible..
Mi plan es quedarme en tu recuerdo no sé cómo, ni sé con qué pretexto, pero quedarme en ti...
Mi plan es... Que un día cualquier no sé cómo, ni sé con qué pretexto por fin me necesites...
Hoy, hoy solo te pido... Sonríe-ME
Buenas tardes heroína de cuento...
Hablarte y escucharte para construir con tus palabras un puente indestructible..
Mi plan es quedarme en tu recuerdo no sé cómo, ni sé con qué pretexto, pero quedarme en ti...
Mi plan es... Que un día cualquier no sé cómo, ni sé con qué pretexto por fin me necesites...
Hoy, hoy solo te pido... Sonríe-ME
Buenas tardes heroína de cuento...
Siente
Siéntete al pincharme el corazón. Recuérdate cuando no me encuentres en la cama.
Muérdete cuando te pellizque por dentro. Créate y derróchame originalidad, va. Cúmplete y no me hagas promesas. Recórrete y llórame. Desordénate y cose mis hilos. Enférmate y contamíname.
Muérdete cuando te pellizque por dentro. Créate y derróchame originalidad, va. Cúmplete y no me hagas promesas. Recórrete y llórame. Desordénate y cose mis hilos. Enférmate y contamíname.
martes, 4 de enero de 2011
Diapositivas...
Érase que se era una niña que no quería crecer, que había perdido el norte y cualquier punto cardinal.
Los días pasaban lentos…Siempre estaba triste.
Pero un día, una tarde de invierno una heroína apareció en escena haciéndole creer de nuevo en las casualidades y lo maravilloso de éstas.
Está segura de que la casualidad hizo que se encontraran, que esa heroína oyese los gritos sordos de la niña triste y corriese con un saco de sonrisas hacía ella.
La heroína es experta en escuchar historias extrañas de la niña que había perdido el norte.
No hizo falta contarle a la heroína cómo era la niña, ni el por qué de su nombre, no hizo falta contarle los olvidos, roces y disparos al corazón.
La heroína pudo haber marchado asustada, pero se quedo…
Pasaron días, noches enteras contándose historias, la chica triste dejó de sentir que había perdido el norte encontrando en su heroína de cuento su punto cardinal…
Ahora siguen contándose historias, a veces, en diapositivas de papel cuadriculado.
Los días pasaban lentos…Siempre estaba triste.
Pero un día, una tarde de invierno una heroína apareció en escena haciéndole creer de nuevo en las casualidades y lo maravilloso de éstas.
Está segura de que la casualidad hizo que se encontraran, que esa heroína oyese los gritos sordos de la niña triste y corriese con un saco de sonrisas hacía ella.
La heroína es experta en escuchar historias extrañas de la niña que había perdido el norte.
No hizo falta contarle a la heroína cómo era la niña, ni el por qué de su nombre, no hizo falta contarle los olvidos, roces y disparos al corazón.
La heroína pudo haber marchado asustada, pero se quedo…
Pasaron días, noches enteras contándose historias, la chica triste dejó de sentir que había perdido el norte encontrando en su heroína de cuento su punto cardinal…
Ahora siguen contándose historias, a veces, en diapositivas de papel cuadriculado.
domingo, 2 de enero de 2011
Suerte...
Y lo que tú no sabes, ni siquiera te imaginas, es que estoy segura, segurísima de que si llenase un bombo de estos gigantes de la lotería y metiese dentro TODOS los nombres de todas las mujeres del mundo, los mezclase y después al azar eligiese uno saldría el tuyo, y aunque lo hiciese mil veces, aunque hiciese trampas, siempre saldría el tuyo y eso, eso es lo que yo entiendo por suerte.
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