Intentas cambiar de estrategia cada dos días, piensas que así todo se borrará,
no ha pasado nada, y nadie te declara culpable, pero siempre estoy yo, aquí,
muerta de frío para analizar cada parpadeo, ponerle nombre y dejarlo temblando.
No te das cuenta de que no hay nadie tan atento a ti, tan entregado a ti como yo, y me da realmente igual que no lo valores, no lo merezcas, me da igual, lo hago sin poder evitarlo.
Te advertiré con disimulo, que pares o te acabarán cosiendo a puñales, y créeme que no estoy encajonada a ningún amor que cale hasta los huesos (a eso ya renuncié hace tiempo), solo intento, ya que yo de mí ya no puedo cuidar, cuidar de ti, es mi segunda prioridad, no por el aprecio que te tengo, sino, porque en ti se fue un tanto por ciento de mí y he de hacer algo para que no desaparezca.
Ahora eres caos, no se adivina nada en ninguna de tus sonrisas, no dicen nada, y nada es nada, es toda la verdad.
Pretendes enterrar tus ganas en la arena de bocas ajenas, sin comprometerte con nada, porque nada, ya lo ha hecho mal, sin tener que gastar ninguna oportunidad.
Quizás te has cansado de transparencias y quieres vivir en secreto, para mí no hay secreto.
Te he visto, en sueños, despertar, con los ojos medio abiertos, y sonreír (en ese momento, sería capaz de enamorarme de ti). Te he visto, otra vez en sueños, desayunar tostadas frías que aún gozaban de sabor, y he sentido como temblabas de frío, para mí no hay secreto.
Ahora eres como esas personas que se han cansado de su vida, que no saben por donde cogerse, porque han cometido tantos errores que no se tragan, así fui yo y así eres tú ahora.
Siento comunicarte que no hay solución, no hay besos, no hay buenos días ni buenas noches, y mucho menos tendrás buena suerte. Solo te queda levantarte por las mañanas, coger el mp3 y sonarte unas cuantas veces, sin motivos, sólo con la esperanza de que alguien te rescate de forma definitiva del charco dónde te has metido tú solita, alguien que no haya conocido tu pasado, y menos conozca tu presente, alguien que tenga la capacidad de quererte con todo lo que eres y sin nada de lo que tienes.
Tú te has servido como yo, de la buena fe. Ahora, te ha pasado la factura y no es de tu agrado, trágatela como puedas, pero no intentes vomitarla, porque acabarás más llena de mierda de lo que estás.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



No hay comentarios:
Publicar un comentario