>VER SUMARIO

-->

viernes, 28 de enero de 2011

Me salen chichones de pensarte...

Antes de poner en duda una sola de mis palabras dime cuándo te he mentido, porque puedo equivocarme pero no te engañaría. Puedo girar bastante más deprisa de lo que luego tardo en equilibrarme. Puedo maltratarlo todo aunque lo quiera.
Hay cuando no tengo nada y puedo con todo y hay cuando no puedo con nada y, además, no lo quiero. Puedo escribir páginas y páginas de mentiras en primera persona que nada tengan que ver con mi alma, ni con el alma de mi karma, ni con nada de nada.
Que cada kilómetro a la espalda le resquebraja a cada uno de una manera distinta el espejo, y yo sólo voy dejando aquí y allá pruebas inexactas de lo que siento y hay veces que ni eso.
Te juro que hay veces que ni eso.
Golpear y resbalar indistintamente de piel a pared moratones vitalicios y memoria, y cada herida es un misterio, y ¿qué quieres que te diga? tampoco procuro entenderlo.
Y entre lágrimas te dices “no que va, o bueno, puede que sí” y al día siguiente a la distancia le soplas me salen chichones de pensarte, y eso que esta vez sí que miraba por dónde iba pisando
Porque "Se mira pero no se toca" equivale a "Se siente pero no se entiende".
En cuanto a tentación y a sentimientos se la traemos bastante floja, te lo aseguro por experiencia.
Al infierno ser uno mismo, a riesgo de caer en picado y parar siempre en el intento, porque la vida sin peligro es como el mundo sin ... el mundo.
Y esto es sólo el delirio en ayunas de nuestras intenciones reflejadas en algo más que el nada que de repente gana al todo.
Soy sólo eso, soy sólo reacción, estoy aquí de rebote, y de mayor quiero ser instinto.
Aquí me tienes, tomo prestada la mitad de tu pasado para derrochar innecesariamente cariño porque es como yo, inútil, pero a veces merece la pena.
En el fondo mentimos como cosacos diciendo que en vez de evitar hundirnos, nos place la deriva y que, va en serio eso de que estamos loca y alegremente confundidos y tememos poquito más que la inseguridad pero en fin.
Antes, mucho antes, de jugar a querer me acuerdo de situaciones escandalosamente aburridas. Antes de ponernos a hablar como si leyésemos todos los días los periódicos, me leí y memoricé tus cicatrices.

Y que…si no estás, del verbo estar con mayúsculas, me quemo. He aprendido a trompicones un montón de tonterías y a pescozones a besarte, en sueños, entre sobredosis de caricias. He jugado a destroquelar tus opiniones invirtiendo mi tiempo y a electrocutarte el peinado y a limarte a arañazos, he jugado a jugar contigo y me has ganado y ha habido veces en las que no estaba jugando pero jugaba a que no te dieses cuenta.
He subido a lo más alto sólo porque luego la hostia iba a ser mayor.
Me he mojado cuando hizo falta mojarse y ya ni eso.
He renegado del mundo hasta tal punto que me cuesta volver aunque sea para encontrarte.
En fin, que sé yo, pero puede que esto que te escribo sea saber que quizás soy capaz de resucitar.
Piénsalo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario