domingo, 30 de enero de 2011
La putada.
La putada no es que te vayas. La putada es que me enciendes y pasas de mí y ya sabes que eso puede volver loco a cualquiera. Como no tener nada en común y que aun así nos valga. Que no te guste leer, pero seas tú. Y que aprendas rápido. Y que te importe si la gente mira, y a mí... a mí me dé igual. Y salir un momentito a hablar y besarnos durante dos horas. Por favor, dos horas más. Que no respondas a los mensajes, ni si quiera a los que has prometido. O que vengas a casa y me calles la boca, porque he dejado de apostar. Por gilipollas. Habrán otras noches, ¿verdad? No me lleves a más plazas con nombre de canción, ni me ates las manos cuando me quiero marchar. No me digas que me quede, joder, si me vas a olvidar.
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