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miércoles, 22 de junio de 2011

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No me gustan las despedidas, así que hasta luego.

domingo, 12 de junio de 2011

Desenredate de mí, por favor.


Recuerda el día en que me regalaste tu corazón y yo me arranque el mío sin anestesia. Hoy te pido que me lo devuelvas y tú dices eso de "Santa Rita, Rita.."
Hice de todo porque quería ser tu colchón de por vida. Para que durmieras abrazada a mí, sintiendo mi corazón latir bajo tu costado, y las venas donde circulaban cada una de las gotas de sangre que hubiera dado por ti. Me dolían los labios y no de poner sonrisas falsas, y al final acababa con quemaduras metafóricas por pasearme toda la noche de puntillas mientras tú dormías.
Fui tonta, lo sé y lo asumo, pero tú no fuiste más lista que yo. Tú mañaneabas conmigo igual que yo contigo. No era invierno aunque fuera hiciera un frio de mil demonios. Nunca era invierno a tu lado, ¿te acuerdas? Fuiste tú quien me dijo: "quiero que me lo digas todas las mañanas, todas las noches".
Te pedí a gritos que me complicaras la vida. ¿Y ahora que queda de aquello? El rastro de un "querernos", que se transformo a base de frases en "seremos" y que ahora solo dice: "podemos ser amigas". Cuéntame otro cuento chino, por favor

jueves, 2 de junio de 2011

Vive.

Ya perdoné errores casi imperdonables. Intenté sustituir personas insustituibles y olvidar personas inolvidables. Ya hice cosas por impulso. Ya me decepcioné de personas que pensé que nunca me decepcionarían. Pero también yo decepcioné a alguien. Ya abracé para proteger. Ya reí cuando no podía. Ya hice amigos eternos. Ya amé y fui amado, pero también ya fui rechazado. Ya fui amado y no supe amar. Ya grité y salté de tanta felicidad. Ya viví de amor e hice juramentos eternos, pero fallé muchas veces. Ya lloré oyendo música y viendo fotos. Ya llamé sólo para escuchar una voz. Ya me apasioné por una sonrisa. Ya pensé que me moriría de tanta tristeza. Tuve miedo de perder a alguien muy especial (y lo acabé perdiendo), pero sobreviví, y todavía vivo.
No paso por la vida y usted tampoco debería pasar: VIVE, es bueno ir a la lucha con determinación. Abrazar a la vida con pasión. Perder con clase y vencer con osadía. Porque el mundo pertenece a quien se atreve.
Y la vida es mucho para ser insignificante.

martes, 31 de mayo de 2011

Y hoy me dio por escupir palabras.

Echo de menos quererte, a solas. Que te vuelvas al mar de siempre, de yo hacer mal las cosas. Que me muerdas el hombro, más que nada, echo de menos quererte. Llamarte bonita, y que no te dieras ni cuenta, porque aunque tú no lo sepas, nos decíamos muchísimas cosas, y nos tumbábamos mil veces, y me perseguías con besos hasta el dormitorio, aunque no te dabas cuenta, hasta te grité por no quererme, y tú me querías cuando no te gritaba. Aunque no lo sepas, te encerré en mi cama, con sábanas color cyan, y te besé mil veces, me follé a tu mente, a tus labios. y aunque tampoco lo sepas,
yo, me enamoré de ti, de repente. Y ni tú ni nadie, lo supo nunca.

Sucede que...

Sucede que te echo de menos, y creo que lo hago desde la primera vez que me tocaste. Y sé que te echaré de menos siempre, aunque siempre es demasiado, hasta cuando me olvides seguiré echándote de menos, aunque no lo entienda ni lo recuerde. Lo haré hasta que este sol se derrita del todo. Lo seguiré haciendo más allá de mi posibilidad de querer, a ti o a quién sea. Pero no sólo te echo de menos a ti, aunque te dedique esta parte, ¿Ves cómo te echo de menos? Quiero decir que creo que echo de menos a todas las sensaciones que he vivido alguna vez, y quizá sí sea una locura, pero es tan jodidamente bonito que me hace ponerme tierna, o será que hoy llueve y estoy sincera. Pero es eso, echo de menos a todo cuanto puedo hacerlo. Y estoy casi anestesiada porque creo que alguien también me echa de menos, y me da igual que no seas tú, necesito que lo hagan ahora y estoy terriblemente segura de que lo hacen. Aunque no me lo diga, esas cosas se saben, como sabrás algún día que lo hago por ti, y entenderás esa sensación. Echo de menos una de esas sonrisas o un beso de esos, y que se me quite la tontería de golpe, que me plante los pies en la tierra cuando podría estar lejos de ella, que los mantenga tan aferrados que apenas pueda darme cuenta de que no lo hago yo misma. Aunque cuando lo diga así suene absurdo, absurdo del todo sería no hacerlo.

lunes, 30 de mayo de 2011

Puede que me esté volviendo loca.

No sé muy bien por qué te estoy escribiendo esto si me había jurado a mí misma que no volvería a hacerlo, que no volvería a pensar en ti. No sé ni siquiera por qué me dirijo a ti si sé que en realidad nunca vas a leer esta absurda carta, porque sé que no la vas a leer… y puede que sea eso lo que me motive a plasmar mis sentimientos en un papel, que aunque me muera de ganas por compartirlos contigo, sé que van a ser sólo para mí. Así me aseguro de que nadie más que yo conozca lo que realmente me grita el corazón cuando te tengo cerca, cuando pienso en ti, cuando recuerdo tu aroma; así me hago fuerte, así me evito sufrir…o eso creo. Siempre pienso que alejarme de ti me ayudará a olvidarte, pero el tiempo pasa y me doy cuenta de que eso es imposible. Nada, nada, nada… nada que lo que haga o deje de hacer…. por mucho que lo intente no voy a lograr borrar tu nombre de mi corazón. Y es que a cada paso que doy me tiemblan las piernas porque te imagino a mi lado, el ritmo de mis pulsaciones se acelera cuando creo verte en esa esquina cerca de mi casa, me quedo sin aliento cuando oigo un timbre de voz que me recuerda al tuyo, me despierto y siento rabia por demostrar más valentía en mis sueños que en esta paradójica realidad, el viento besa mi cara y yo me estremezco y, en mi soledad, le grito “te quiero” a la nada. Hay veces que me ilusiono imaginando que alguna vez me has querido, creyendo que podríamos haber sido felices si los demás nos lo hubieran permitido, y otras me lamento y me hago daño a mí misma cuando pienso que lo único que querías era desquiciarme. Por muchas vueltas que le dé no encontraré las respuestas a todas estas cuestiones que dan vueltas por mi mente, nunca llegaré a averiguar si ese era o no tu propósito, pero sí que puedo afirmar que me estoy volviendo loca… por ti.

martes, 17 de mayo de 2011

Ciclos.

Decidí escribir un punto final a la palabra melancolía, tachar la primera y el resto de alfabeto que formara tu nombre. Me prohibí volver a sustituir tu nombre por un pronombre. Es tan sólo un simple protocolo de buenos hábitos. Sé que suena dramático, pero quizás deba replantearme si tengo un problema.
No sé a quién escribo, qué me importa, nunca tuve mucha lógica, me engañaron con mi mayor arma, y acepté la mentira aun siendo lo peor que asumo.
No sé quién eres, tampoco sé quién soy yo, pero sigo dándote juego, soy una promesa perfecta de la palabra contradicción. Te mentiría si te dijera que no te miento, pero no me malinterpretes, es que no acostumbro a decir la verdad, aunque a decir verdad creo que ahora mismo estoy mintiendo. Pero no mentiría si te deseara que sean buenas tus noches, o sobre todo, hoy tu día. Pero no te las deseo, no te deseo absolutamente nada. Me limitaré a fingir que no importa que este día se tache del calendario, y volveré a mi dulce rutina, con mi NADA y con mi NADIE.
Mi vida ya no está sujeta a cambios, está totalmente independiente, me has marcado la palabra indiferencia en la cara. Y si te escribo a ti, no es porque te eche de menos, ni porque quiera que vuelvas. Te escribo a ti, porque eres responsable del reverso de mi etiqueta, porque esa ausencia de nuestros días, se convierte un recuerdo dulce. Y al final me desvío del tema. Por eso ya no puedo escribir, me corrijo, no es que no pueda, es que no puedo escribir sin que mis palabras sigan acentuándose pidiéndote a gritos que vuelvas.
Dejo esto suspendido, porque siempre empezamos por el final y acabamos por el principio... Cíclate, es un ciclo, termina donde empezaste. Por eso vuelvo, para después volver a volverme a ir.

miércoles, 27 de abril de 2011

Tú no te cansas de bares, de besos sin nombre, de no ver el amor entre tantos amores. No te cansas de amantes de temporada y caricias aceleradas. Te hablo de esas noches que dejan el arrepentimiento del día siguiente cuando la vida ya no huele a su perfume, sino a despojos y desencanto. Es así.
Tú ya no vas a ser tan bonita como anoche, y quizás ni esperes un "te-llamaré".
La belleza pasará de largo y no pienses que el paso de su cuello por tu almohada dejará huella. Ni huella visible te va a quedar de esas noches en que duermes acompañada pero sola, con alguien pero sola.
Y entonces, al día siguiente te ves queriendo huir pero sin saber de qué y entonces lo entiendes: ningún viaje fugaz entre unas piernas puede darte eso que buscas. Sí. Es entonces cuando realmente entiendes que el amor consiste en una cara donde quedarse a vivir.

martes, 12 de abril de 2011

Palabras...

Hablar del valor con estas palabras, buscarle un sujeto que siempre es primera persona, perder entre metáforas que hablan de dientes, de sonrisas, de formas infinitesimales y detalles sin importancia, tirar de chantaje, buscar un sentimiento al abrir una página, morir por falta de marcapasos, por ganas de latidos de esos que quitan el aliento, lidiar con el fracaso de fondo, la inconsciencia, la ausencia de inmaterialidad que te da un folio en blanco, llorar por si acaso se te olvida mañana, hacerte el daño que no es justo pero sí necesario.

No tenía más valor que un puñado de granos, es decir, muchas promesas, y aquel cartel de neón anunciaba un futuro en oferta...
Pocos se dieron cuenta hasta que lo que fueron sus verdades a medias se convirtieron en el plato frío de la madrugada, se salvaron por un chasquido de risa a tientas, por unas piernas de vértigo, por tener en la cartera algo que pudiera identificarles.
Supongo que me quema el haber pasado a través de ti sin dejar huella, como un mimo al que le quema el paladar de letras y la señal de stop al final de cada calle, las ventanas cerradas, una colección de puertas donde poder resguardarse, el escondite y las aceras tintadas de huellas de nadie.
Y bueno, sobre todo me quema el hecho de que ahí seguirá esto, con sus montañas heladas de momentos, con el filo de su cuerpo y caderas mirando a través de las rendijas... Me quema al ver lo poco que tendrán que ver estas palabras en tu vida...

miércoles, 23 de febrero de 2011

No recuerdo cómo ni por qué.

No recuerda cuándo dejó de ser una mujer (con su piel, sus músculos, sus vísceras y demás importantes) y se convirtió en un zombi. Un zombi de esos de las películas que por las noches velan y recita casi en sueños aquello de: "si me llamaras, ay amor de mí, si me llamaras", a la luz de una tenue vela en la oscuridad; y por el día duermen. Duermen o lo intentan, porque no siempre lo consiguen. Ella no quería devorar humanos, quería devorarla a ella, comerla, estrujarla, sentirla... A su niña de piernas largas, tan tierna... a la que echaba tanto de menos cuando ni siquiera se había marchado. Sentía pálpitos, a veces, y era su maltrecho corazón que pedía tregua, que confesaba crímenes, que firmaba un pacto de no-agresión con la cabeza, que gritaba que ella quería ser humana. Y así vivir una de esas cientos de miles de vidas mortales, ser protagonista de una de esas cientos de historias raras y caóticas que se ven cada día por la calle y que, aunque a veces no notemos, están. Siempre están, se huelen en el aire. Se saborean con las fresas y hacen cosquillas con las burbujas del champán. Morirá la pobre zombi finalmente cuando este cuento acabe, anhelando alimentarse de esos besos que sabe que no van a llegar nunca. Escuchará música deprimente mientras se consume... y la otra ,como nunca, como siempre, le salvará en el último momento de su cataclismo eterno, sangriento y visceral.

lunes, 21 de febrero de 2011

Qué pena.

Fuiste capaz de sacar lo peor de mí. Contigo la niña buena se volvió chica mala. Sin ti, la niña buena estuvo desesperada por no poder ser niña mala (contigo, entiéndase).
Hiciste que trazase, inconscientemente, pero con malicia, rutas de muerte en el mapa de mi propia piel, en vez de escribir poemas saltando de puntillas entre nuestra historia.
Y es que , hiciste que planease complots contra el mundo, leyes de conspiración con tal de que tú y yo estuviésemos juntas. Hiciste que ignorase que existía en el mundo alguien más que tú. Y eso era lo que más me jodía, que ni siquiera existía yo misma cuando tú estabas delante, o detrás, o al lado, siempre que te acercabas.
Y eras capaz de mirarme con los ojos del demonio, que simplemente con tu presencia me iba yo directa al infierno. Que sólo de pensar en ti, si me muerdo, me enveneno. Hiciste que creciesen sentimientos, si es que sabes lo que es esa palabra, que no estaban ni sembrados. Tus pupilas en mis huesos, mi vicio y mi autodestrucción. Hace tiempo no me arrepentía, ahora sabiendo lo que sé, ni siquiera creo que merezca la pena hacerlo o no hacerlo.
Qué pena, cuanta mentira.

miércoles, 9 de febrero de 2011

No.

Ya estoy cansada, muchísimo. Estoy rodeada de gente que actúa sin sentido, haciendo daño a troche y moche, sin pensar, excusándose en los demás, destrozándolo todo más cada minuto que pasa. Y no estoy dispuesta a tener que vivir eso con nadie más. Tampoco estoy dispuesta a seguir aguantando juegos estúpidos que piensas que no puedo entender, pero ¿sabes? Ya ni siquiera siento la necesidad de entenderlos, ya me da igual...

jueves, 3 de febrero de 2011

Gracias.

Mi amiga es una de esas princesas sin reino que corren por ahí esperando que las beses para despertarse de una pesadilla. Lo entiende todo al revés y por eso me gusta tanto. La gente piensa que lo entiende todo a derechas y que hace las cosas a izquierdas, pobres tontos que no ven más allá de sus narices.
Mi amiga es una de esas princesas que harían bien manteniéndose alejadas de los cuentos y de los príncipes u otras princesas que los habitan. No sabe que es la princesa de cuento que cualquiera besaría para que despertase de su pesadilla, pero eso es porque ella ignora que todos los cuentos son mentiras, aunque no todas las mentiras son cuentos. Las príncipes no son azules y las durmientes, aunque sean bellas, nunca despiertan de un sueño gracias a un beso de un ex – sapo. Es la mejor amiga que nunca he tenido y, si algún día me tropiezo con Destino, le daré las gracias por cruzarla en mi camino.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Narcisismo

Y yo, no quiero porque... en esto como en todo hay varias patologías.

Sientes la dependencia cuando todo se rompe. Tanta dependencia que crees que te vas a morir, por no poder depender lo suficiente(o mejor dicho, por depender demasiado). Todo se transforma en una paranoia de esas en las que te vuelves antisocial; porque de tanta ansia por controlarlo todo, has dejado de lado lo que antes te gustaba y con lo que eras feliz, y ya no hablas con nadie y siempre estás de mal humor. Una obsesividad compulsiva te hace que quieras que todo sea perfecto(hasta aquello que es encantadoramente imperfecto), quieres que hasta el más meticuloso y pequeño detalle sea un Detalle, porque llega la hora en que sientes histriónica. Tienes que llamar su atención por todos los medios, pedirla que todo vuelva a ser como antes hasta la saciedad (hasta hacer el mayor de los ridículos) y cuando se planta y te dice: "olvídame, se ha acabado". Pum. Te das una bofetada contra el mundo.
¿Ah, sí? ¿Se ha acabado? Pues ahora te toca ser narcisista. Mírate en el espejo (no pruebes los lagos, que al pobre Narciso le costó morir ahogado) y quiérete más de lo que en su vida te va a querer ella (maldita niñata que no sabe lo que se pierde). Ríe. Ponte los cascos a tope y créete una estrella delante del espejo. Cuando el efecto de las dos cápsulas del narcisismo se te pasen con el café, ya no querrás volver a ella... quizá la odies pero de eso no pone nada en el prospecto.

domingo, 30 de enero de 2011

La putada.

La putada no es que te vayas. La putada es que me enciendes y pasas de mí y ya sabes que eso puede volver loco a cualquiera. Como no tener nada en común y que aun así nos valga. Que no te guste leer, pero seas tú. Y que aprendas rápido. Y que te importe si la gente mira, y a mí... a mí me dé igual. Y salir un momentito a hablar y besarnos durante dos horas. Por favor, dos horas más. Que no respondas a los mensajes, ni si quiera a los que has prometido. O que vengas a casa y me calles la boca, porque he dejado de apostar. Por gilipollas. Habrán otras noches, ¿verdad? No me lleves a más plazas con nombre de canción, ni me ates las manos cuando me quiero marchar. No me digas que me quede, joder, si me vas a olvidar.

Ella.

Aquella chica de los ojos marrones se convirtió en mi pero y en mi porqué. Ella era la persona que mejor sabía hacer realidad mis sueños anudando hilos rojos a mis dedos. Mis ojos buscaban los suyos para contar amaneceres. Con ella comía a escondidas. Mi cámara se hizo amiga de su sonrisa y se acostumbró a hacerle fotos para que las colgara en mi pared (o en mi cabeza). Mi virtud y mi defecto. La mejor de las formas de dar la vuelta al mundo sin movernos de una cama. Ella era un millón de sensaciones más una. Como unas sábanas fresquitas que huelen a suavizante. Como escuchar tu canción preferida en una emisora desconocida. Como un beso inesperado en el párpado izquierdo. Una canalla entre mis dientes. Ella era mi ciudad circular donde siempre, siempre, siempre, era verano. Ella fue sueño, viví con ella ahí siempre, hasta que desperté.

Ella era, es y será mi secreto. Por eso me pierdo entre las letras de su nombre.

viernes, 28 de enero de 2011

Me salen chichones de pensarte...

Antes de poner en duda una sola de mis palabras dime cuándo te he mentido, porque puedo equivocarme pero no te engañaría. Puedo girar bastante más deprisa de lo que luego tardo en equilibrarme. Puedo maltratarlo todo aunque lo quiera.
Hay cuando no tengo nada y puedo con todo y hay cuando no puedo con nada y, además, no lo quiero. Puedo escribir páginas y páginas de mentiras en primera persona que nada tengan que ver con mi alma, ni con el alma de mi karma, ni con nada de nada.
Que cada kilómetro a la espalda le resquebraja a cada uno de una manera distinta el espejo, y yo sólo voy dejando aquí y allá pruebas inexactas de lo que siento y hay veces que ni eso.
Te juro que hay veces que ni eso.
Golpear y resbalar indistintamente de piel a pared moratones vitalicios y memoria, y cada herida es un misterio, y ¿qué quieres que te diga? tampoco procuro entenderlo.
Y entre lágrimas te dices “no que va, o bueno, puede que sí” y al día siguiente a la distancia le soplas me salen chichones de pensarte, y eso que esta vez sí que miraba por dónde iba pisando
Porque "Se mira pero no se toca" equivale a "Se siente pero no se entiende".
En cuanto a tentación y a sentimientos se la traemos bastante floja, te lo aseguro por experiencia.
Al infierno ser uno mismo, a riesgo de caer en picado y parar siempre en el intento, porque la vida sin peligro es como el mundo sin ... el mundo.
Y esto es sólo el delirio en ayunas de nuestras intenciones reflejadas en algo más que el nada que de repente gana al todo.
Soy sólo eso, soy sólo reacción, estoy aquí de rebote, y de mayor quiero ser instinto.
Aquí me tienes, tomo prestada la mitad de tu pasado para derrochar innecesariamente cariño porque es como yo, inútil, pero a veces merece la pena.
En el fondo mentimos como cosacos diciendo que en vez de evitar hundirnos, nos place la deriva y que, va en serio eso de que estamos loca y alegremente confundidos y tememos poquito más que la inseguridad pero en fin.
Antes, mucho antes, de jugar a querer me acuerdo de situaciones escandalosamente aburridas. Antes de ponernos a hablar como si leyésemos todos los días los periódicos, me leí y memoricé tus cicatrices.

Y que…si no estás, del verbo estar con mayúsculas, me quemo. He aprendido a trompicones un montón de tonterías y a pescozones a besarte, en sueños, entre sobredosis de caricias. He jugado a destroquelar tus opiniones invirtiendo mi tiempo y a electrocutarte el peinado y a limarte a arañazos, he jugado a jugar contigo y me has ganado y ha habido veces en las que no estaba jugando pero jugaba a que no te dieses cuenta.
He subido a lo más alto sólo porque luego la hostia iba a ser mayor.
Me he mojado cuando hizo falta mojarse y ya ni eso.
He renegado del mundo hasta tal punto que me cuesta volver aunque sea para encontrarte.
En fin, que sé yo, pero puede que esto que te escribo sea saber que quizás soy capaz de resucitar.
Piénsalo.

miércoles, 19 de enero de 2011

Dicen...

-Dicen que si ves una estrella fugaz puedes pedir un deseo.

-Yo no creo en eso. No creo en los deseos ni en los milagros, no creo en la astrología ni en el destino. No creo en la suerte ni en el karma, ni en las miradas, ni siquiera en las oportunidades. No creo en las mentiras y tampoco en las verdades, para ser sincera. No creo en los tequieros ni en el olvido. No creo en los reyes magos ni en el ratoncito Pérez y dudo que Dios exista. No creo en los príncipes azules y tampoco en las hadas. No creo en las casualidades y para mí siempre que dije un espérame para aquella persona fue una invitación para salir corriendo. No creo en los fantasmas aunque a veces por la noche les tengo miedo. No creo en las esperanzas ni en los hermanos astrales. No creo.

-Entonces... ¿en qué crees?

lunes, 17 de enero de 2011

La mala costumbre...Y un te echo de menos


Y es que tengo la mala costumbre de recordar las pequeñas plazas, a las que me llevabas hace años. Y nos tirábamos al suelo y comíamos cualquier guarrada, pasábamos el tiempo y no nos importaba volvernos locos, o un poco más cuerdos. O todo a la vez y nunca nada.
Y luego volvían los tiempos de Enero, el bus esperando, aquel me duele la cara de ser tan guapo de Hombres G, los abrazos de no-despedida que jamás supe darte.
El frio de esta ciudad, las curvas, las montañas rusas, los volveré...
Voy a cerrar los ojos y a creérmelo, creérmelo como si fuese ayer, creérmelo un poco, como si aún nos pudiésemos entender con una mirada, para que me dé tiempo a abrazarte por detrás y quedarme ahí. Como si volviese a tener 10 años. Que el desastre pase de largo.

viernes, 7 de enero de 2011

Intentas cambiar de estrategia cada dos días, piensas que así todo se borrará,
no ha pasado nada, y nadie te declara culpable, pero siempre estoy yo, aquí,
muerta de frío para analizar cada parpadeo, ponerle nombre y dejarlo temblando.
No te das cuenta de que no hay nadie tan atento a ti, tan entregado a ti como yo, y me da realmente igual que no lo valores, no lo merezcas, me da igual, lo hago sin poder evitarlo.
Te advertiré con disimulo, que pares o te acabarán cosiendo a puñales, y créeme que no estoy encajonada a ningún amor que cale hasta los huesos (a eso ya renuncié hace tiempo), solo intento, ya que yo de mí ya no puedo cuidar, cuidar de ti, es mi segunda prioridad, no por el aprecio que te tengo, sino, porque en ti se fue un tanto por ciento de mí y he de hacer algo para que no desaparezca.

Ahora eres caos, no se adivina nada en ninguna de tus sonrisas, no dicen nada, y nada es nada, es toda la verdad.
Pretendes enterrar tus ganas en la arena de bocas ajenas, sin comprometerte con nada, porque nada, ya lo ha hecho mal, sin tener que gastar ninguna oportunidad.
Quizás te has cansado de transparencias y quieres vivir en secreto, para mí no hay secreto.
Te he visto, en sueños, despertar, con los ojos medio abiertos, y sonreír (en ese momento, sería capaz de enamorarme de ti). Te he visto, otra vez en sueños, desayunar tostadas frías que aún gozaban de sabor, y he sentido como temblabas de frío, para mí no hay secreto.
Ahora eres como esas personas que se han cansado de su vida, que no saben por donde cogerse, porque han cometido tantos errores que no se tragan, así fui yo y así eres tú ahora.
Siento comunicarte que no hay solución, no hay besos, no hay buenos días ni buenas noches, y mucho menos tendrás buena suerte. Solo te queda levantarte por las mañanas, coger el mp3 y sonarte unas cuantas veces, sin motivos, sólo con la esperanza de que alguien te rescate de forma definitiva del charco dónde te has metido tú solita, alguien que no haya conocido tu pasado, y menos conozca tu presente, alguien que tenga la capacidad de quererte con todo lo que eres y sin nada de lo que tienes.

Tú te has servido como yo, de la buena fe. Ahora, te ha pasado la factura y no es de tu agrado, trágatela como puedas, pero no intentes vomitarla, porque acabarás más llena de mierda de lo que estás.

jueves, 6 de enero de 2011

Tengo un plan...

Mi plan es mirarte y aprenderme de memoria cómo eres...
Hablarte y escucharte para construir con tus palabras un puente indestructible..
Mi plan es quedarme en tu recuerdo no sé cómo, ni sé con qué pretexto, pero quedarme en ti...
Mi plan es... Que un día cualquier no sé cómo, ni sé con qué pretexto por fin me necesites...


Hoy, hoy solo te pido... Sonríe-ME


Buenas tardes heroína de cuento...

Siente

Siéntete al pincharme el corazón. Recuérdate cuando no me encuentres en la cama.
Muérdete cuando te pellizque por dentro. Créate y derróchame originalidad, va. Cúmplete y no me hagas promesas. Recórrete y llórame. Desordénate y cose mis hilos. Enférmate y contamíname.

martes, 4 de enero de 2011

Diapositivas...

Érase que se era una niña que no quería crecer, que había perdido el norte y cualquier punto cardinal.
Los días pasaban lentos…Siempre estaba triste.
Pero un día, una tarde de invierno una heroína apareció en escena haciéndole creer de nuevo en las casualidades y lo maravilloso de éstas.
Está segura de que la casualidad hizo que se encontraran, que esa heroína oyese los gritos sordos de la niña triste y corriese con un saco de sonrisas hacía ella.
La heroína es experta en escuchar historias extrañas de la niña que había perdido el norte.
No hizo falta contarle a la heroína cómo era la niña, ni el por qué de su nombre, no hizo falta contarle los olvidos, roces y disparos al corazón.
La heroína pudo haber marchado asustada, pero se quedo…
Pasaron días, noches enteras contándose historias, la chica triste dejó de sentir que había perdido el norte encontrando en su heroína de cuento su punto cardinal…
Ahora siguen contándose historias, a veces, en diapositivas de papel cuadriculado.

domingo, 2 de enero de 2011

Suerte...

Y lo que tú no sabes, ni siquiera te imaginas, es que estoy segura, segurísima de que si llenase un bombo de estos gigantes de la lotería y metiese dentro TODOS los nombres de todas las mujeres del mundo, los mezclase y después al azar eligiese uno saldría el tuyo, y aunque lo hiciese mil veces, aunque hiciese trampas, siempre saldría el tuyo y eso, eso es lo que yo entiendo por suerte.